6/8/16


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¿Eres una persona con sensibilidad por el medio ambiente y la sociedad?

En la actualidad es importante que cada individuo como ser humano tenga gran sensibilidad hacia el medio ambiente y la sociedad que forma parte de su entorno cotidiano, es responsabilidad de todos contribuir al bienestar de las futuras generaciones, brindando un mundo mejor donde se promueva la conservación ambiental y la equidad social.

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¿CUENTA VENEZUELA CON INSTITUCIONALIDAD PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE?

Norma Caira

Cuando se plantea visualizar la institucionalidad venezolana para el desarrollo sustentable, su marco legal para el desarrollo sustentable y la vinculación desarrollo-sustentabilidad-gerencia en un entorno complejo, cabe emprender una revisión de aspectos normativos y organizacionales que posibiliten resumir con qué cuenta el país. En un contexto caracterizado por la globalización y la concientización por conservar el ambiente, se percibe cómo la sustentabilidad (entendida como eficiencia, según Calvente, 2007), va abarcando paulatinamente mayores espacios en el ámbito gerencial. Si bien el desarrollo de la humanidad se ha caracterizado por un enfoque economicista, sus consecuencias ambientales, sociales y culturales, han conllevado a asumir que el proceso de desarrollo considere en sus decisiones la búsqueda de un equilibrio entre las dimensiones economía-ambiente-sociedad y sus interrelaciones.
Al respecto, se asume la postura de Gómez (2011), quien expone que la crisis del modelo de crecimiento y desarrollo ha conducido a problemas como el deterioro ambiental, la injusticia social y la concentración de la riqueza, en la creencia de que los recursos son inagotables e infinitos. Las reuniones o cumbres mundiales cumplidas hasta el momento, no han hecho más que intentar revalidar la importancia de los acuerdos en pro del ambiente estipulados en el Acuerdo 21 durante la Cumbre de Río 1992, lo cual se manifiesta en la dinámica normativa y legislativa concretada en la actualidad en las normas internacionales ISO 140001:2015 y 26000:2010.
En este sentido, la primera de ellas contempla el propósito de integrar los sistemas gerenciales o de gestión a la protección ambiental, de forma que sean más accesibles para las organizaciones pertenecientes al sector servicios y a las pequeñas y medianas empresas (pymes), manteniendo el enfoque de mejora continua. Estandarización el proceso de desarrollo organizacional que debe llevarse a cabo a fin de establecer el necesario equilibrio entre los elementos económicos, sociales y ambientales.Conforme explica Campillo (s.f.), esta norma establece los criterios para un sistema de gestión del medio ambiente que puede ser certificado, pudiendo ser utilizado por cualquier organización, independientemente de su actividad o sector, planteando la posibilidad de proporcionar garantías a la dirección de la empresa y los empleados. Ubicada temporalmente en un período de transición que abarca los meses septiembre 2015 - septiembre 2018, canalizará su inicio formal de certificaciones iniciales a partir de marzo 2017, presentando siete eslabones clave para su cumplimiento: gestión ambiental estratégica, liderazgo, protección del medio ambiente, desempeño ambiental, ciclo de vida, comunicación y documentación.
Por otra parte, al referenciar la ISO 26000:2010, se está ante una guía consensuada internacionalmente para concretar voluntariamente acciones eficaces y efectivas de responsabilidad social en cualquier país (desarrollado o no), abarcando organizacionalmente tanto al sector público como al privado, con su respectiva contribución al elemento ambiental. Cabe recordar que ISO constituye “…una red de organismos nacionales de normalización de 163 países” (ISO 26000, p.5) que persigue como fin último que las decisiones gerenciales pasen de las intencionalidades a las acciones, cumpliendo realmente con los compromisos adquiridos. Como expone Matteo (2015), ha de considerarse que el camino hacia la sustentabilidad conlleva a que la gerencia asuma el compromiso de ser socialmente responsable. 
El propósito final de ambas normativas se centra en los intentos de concientización ambientalista en las organizaciones, de manera que sus acciones sean más racionales, responsables y ventajosas para el entorno. Se retoman y enfatizan, en consecuencia, aspectos como ética, transparencia, rendición de cuentas, cumplimiento de leyes, respeto a los acuerdos internacionales, a los derechos humanos y a la biodiversidad.
En el caso venezolano, la institucionalización que da soporte a la intención gubernamental de cumplir con los acuerdos internacionales que se han suscitado, se centra actualmente en un ministerio creado en el año 2015 por Decreto Presidencial N° 1.701 y publicado en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 40.634 del 07 de abril de 2015), denominado Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas (MINEA), de acuerdo con Millán (2015). Constituye una reforma de la administración ambiental a nivel nacional. Esta nueva institución gubernamental, que nace con el reto de introducir la conciencia ambiental en el modelo alternativo de desarrollo diseñado en el Plan de la Patria, tiene como tarea principal el suministro de información ambiental al público en general. Se apoya en tres viceministerios, entre los cuales se reparten las estrategias de agua, ambiente, residuos y desechos, amparados en leyes, decretos y normas que respaldan el necesario control, así como la disposición racional y equilibrada sobre los recursos de la nación respetando la biodiversidad y el ambiente; así mismo, cuenta con la disposición de catorce entes gubernamentales que apoyan su gestión de protección al ambiente a lo largo y ancho del país. 
Respecto a instituciones no gubernamentales, existen asociaciones y fundaciones surgidas por iniciativas particulares previamente a la existencia de los acuerdos mundiales y legislaciones nacionales (Fundación Phelps y las Sociedades Venezolana de Ciencias Naturales y La Salle), que paulatinamente han servido de apoyo y estímulo a otras que han ido surgiendo, agrupadas actualmente en la Red ARA (creada en 1991 y reactivada en 2009), a partir de la cual organizan su accionar pro ambiente (Directorio de organizaciones no gubernamentales ambientales de Venezuela, 2010).
Referente al Plan de Patria (abarca período 2013-2019) y de acuerdo con información publicada por la página del MINEA, contempla un proceso de transición hacia el socialismo conjuntamente con la restitución del poder al pueblo, con una intención integradora y estructuralmente ecosocialista. En este sentido, se comparte el planteamiento de Rodríguez y Govea (2006), quienes expresan que la sustentabilidad debe entenderse como un llamado a la concientización que estimule la comprensión de la temática independientemente de los aspectos políticos e ideológicos que subsisten en el entorno teórico-conceptual del término. Bajo este contexto, la alta dirección organizacional, sea ésta pública o privada, debe visualizar que la institución que dirige no sólo produce bienes o servicios, sino que constituye una unidad comunitaria de convivencia, donde se comparten valores, cultura, principios, debiéndose otorgar un lugar prioritario a la ética, a fin de poder estar en condiciones de asumir los compromisos que a través de la normativas ISO enunciadas, la legislación venezolana vinculada con la sustentabilidad y la cooperación de los entes gubernamentales y no gubernamentales abocados al ambientalismo, se han aceptado como parte de las reglas del juego para estar en capacidad de emprender el desarrollo sustentable, dejando de lado las intencionalidades y empoderándose del accionar correspondiente al compromiso adquirido.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

Calvente, A. (2007). El concepto moderno de sustentabilidad. [Documento en línea]. Disponible: [Consulta: 2016, Junio 23]. 

Campillo Gómez, A. (s.f.). Principales novedades de la ISO 14001:2015. [Documento en línea]. Disponible: http://geoinnova.org/blog-territorio/principales-novedades-de-la-iso-140012015/ [Consulta: 2016, Junio 20]. 

Directorio de organizaciones no gubernamentales ambientales de Venezuela (2010). [Documento en línea]. Disponible: http://www.derechos.org.ve/pw/wp-content/uploads/DIRECTORIO-ONGs.pdf [Consulta: 2016, Junio 23]. 

Gómez Miliani, C. (2011). Gerencia del desarrollo sustentable. [Documento en línea]. Disponible: https://ongvitalis.wordpress.com/2011/04/17/gerencia-del-desarrollo-sustentable/. [Consulta: 2016, Junio 20]. 

ISO 14000 Environmental management. Disponible: http://www.iso.org/iso/home/standards/management-standards/iso14000.htm. [Consulta: 2016, Junio 14]. 

ISO 26000 Responsabilidad Social. Visión general del proyecto (2010). [Documento en línea]. Disponible: http://www.iso.org/iso/discovering_iso_26000-es.pdf. [Consulta: 2016, Junio 14]. 

Matteo, C. (2015). Gerencia y desarrollo sustentable: un enfoque de ética y responsabilidad social. [Documento en línea]. Disponible: http://convite.cenditel.gob.ve/files/2015/01/ArticuloRevistaCLIC_n8_4.pdf. [Consulta: 2016, Junio 20]. 

Millán, M. (2015, abril 8). En Gaceta Oficial creación del nuevo Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas. Correo del Orinoco. Disponible: http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/gaceta-oficial-creacion-nuevo-ministerio-poder-popular-para-ecosocialismo-y-aguas/ [Consulta: 2016, Junio 25]. 

Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas (MINEA). Disponible: http://www.minea.gob.ve/ [Consulta: 2016, Junio 14]. 

Rodríguez, I. y Govea, H. (2006). El discurso del desarrollo sustentable en América Latina. Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. [Revista en línea]. Disponible: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-64112006000200003&lng=es&tlng=es.[Consulta 2016, Junio 14].


VENEZUELA Y EL DESARROLLO SUSTENTABLE

Romina Alvarez

La institucionalidad venezolana para el desarrollo sustentable está conformada por entes públicos, privados, Organizaciones Gubernamentales (OG) y Organizaciones No gubernamentales (ONG), cuya razón de ser según Pineda (s/f):

“estudiar, monitorear o proteger el medio ambiente del mal uso o la degradación que implica el accionar humano. La actividades de estas entidades pueden ir desde realizar campañas informativas sobre temas ecológicos hasta invertir cientos de millones de dólares para apoyar la consecución de proyectos económicos sustentables”

Para tal fin las instituciones existentes en Venezuela, son: Las OG Ministerio del Poder Popular para el ambiente, Instituto Nacional de Parques (Inparques), Instituto geográfico Simón Bolívar, Instituto para el Control y la Conservación de la Cuenca Hidrográfica del Lago De Maracaibo (ICLAM), Hidrológica Venezolana (HIDROVEN), Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, Alcaldías y dentro de las ONG se encuentran conformada por lo miembros de la Red ARA. 

En cumplimiento de una gestión apropiada del medio ambiente, las organizaciones ambientales venezolanas cumplen una serie de funciones que resumiendo lo expresado por la UNEFA (2010) son las siguientes: 

  • Dirección pública o privada de los asuntos ambientales internacionales, regionales, nacionales y locales.
  • Ordenamiento territorial de acuerdo con sus características.
  • Evaluación del impacto ambiental para la elaboración de medidas correctivas, compensatorias y protectoras de los potenciales efectos adversos.
  • Estudio, control, y tratamiento de los efectos provocados por la adición de sustancias y formas de energía al medio ambiente.
  •  Estudio para conservar la biodiversidad.
  •  Educación Ambiental
  • Paisaje: interrelación de los factores bióticos, estéticos y culturales sobre el medio ambiente.
  • Zonificación ambiental del entorno, mediante la caracterización ecológica y socio-ambiental del territorio 
  • Logro de sistemas de áreas protegidas.
  •  Protección y regulación hídrica.
  • Acciones intensas de descontaminación y de prevención de la contaminación
  • Construir ambientes urbanos para vivir con respeto mediante normas de control del medio ambiente.
  • Adelantar programas intensos y continuos de concientización y educación ambientales

Todo esto se realiza mediante la ejecución de una planificación orientada a la implementación y mantenimiento de políticas ambientales dentro del marco de la legalidad cada vez más exigente, que según op. cit. Pineda;

“el Derecho Ambiental se desarrolló como lógica respuesta a la necesidad de explotar los recursos naturales en un marco de racionalidad, aprovechamiento sostenible y protección del ambiente.” basado “principalmente por la constitución política, la legislación ambiental, las normas de relevancia o interés ambiental y las disposiciones de todo orden que se refiere a la administración pública del ambiente.”

En materia legal ambiental para el desarrollo sustentable, Venezuela dispone de una amplia gama de leyes, reglamentos, decretos, resoluciones, entre otros; las cuales apoyan la gestión ambiental venezolana. En síntesis según la Ordenación y Administración Ambiental (2011), la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela Capítulo IX “De los derechos ambientales”, contiene los artículos 127,128 y 129 que establecen la obligación del estado con la participación activa de la sociedad para garantizar un ambiente libre de contaminación con políticas de ordenamiento territorial de acuerdo a premisas de desarrollo sustentable. En Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela: Establecen Principios rectores para: la gestión del ambiente (Ley Orgánica del Ambiente), el proceso de ordenación del territorio en concordancia con la estrategia económico y social de la nación con la delimitación de unas áreas denominadas Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (Ley Orgánica Para La Ordenación del Territorio), la gestión integral de las aguas (Ley de Aguas), la conservación y aprovechamiento de los recursos naturales (Ley Forestal de Suelos y de Aguas), la protección y aprovechamiento racional de la fauna silvestre (Ley de Protección a la Fauna Silvestre), la conservación y uso sustentable de los bosques y del patrimonio forestal (Ley De Bosques y Gestión Forestal), la producción y gestión responsable de los residuos y desechos sólidos (Ley De Residuos y Desechos Sólidos), Administración, uso y manejo de las zonas costeras (Ley de Zonas Costeras), Regular la generación, uso, recolección, almacenamiento, transporte y disposición final de las sustancias, materiales y desechos peligrosos (Ley Sobre Sustancias, Materiales y Desechos Peligrosos), la conservación de la diversidad biológica (Ley de Diversidad Biológica), tipificar como delitos aquellos hechos que violen las disposiciones relativas a la conservación (Ley Penal del Ambiente), bases del desarrollo rural integral y sustentable (Ley de Tierras y Desarrollo Agrario). 

A nivel internacional, Venezuela ha sido signataria en muchos convenios

“Convención para la Protección de la Flora, de la Fauna y de las Bellezas Escénicas Naturales de los Países de América (1941), Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) (1977) , Convenio para la Protección y el Desarrollo del Medio Marino de la Región del Gran Caribe (1986) […] actualmente denominada “Convención RAMSAR para los Humedales” (1988), Convención sobre Diversidad Biológica (1994) […], Convenio Internacional de las Maderas Tropicales (1994) Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas (1998), Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (2004), Convenio de Rotterdam sobre el Procedimiento de Consentimiento Fundamentado Previo a ciertos Plaguicidas y Productos Químicos Peligrosos Objeto de Comercio Internacional (2004), Tratado Internacional sobre Recursos Fito-genéticos para la Alimentación y la Agricultura, (2004), Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (2004).” (Díaz, 2013).

Para el complemento de la normativa legal vigente, también se aplican estándares ambientales aceptados a nivel internacional como parte del funcionamiento interno en las organizaciones con la finalidad promover una actitud ecologista, que contribuya a preservar el medio ambiente. Entre los sistemas de normas internacionales, se tienen la ISO 14000 y 26000.

La serie ISO 14000 está enfocada en la protección ambiental, formando parte del Sistema de Gestión Ambiental (SGA) y según el Centro de Comercio Internacional (2007), las define como:

“un conjunto de normas internacionales centra la atención del mundo entero en el ambiente, y de esta manera fomenta un mundo más limpio, más seguro y sano para todos. La existencia de las normas permite a las organizaciones enfocarse en esfuerzos ambientales con base en criterios aceptados internacionalmente” 

La aplicación de esta normativa aporta grandes beneficios en materia ambiental y a su vez contribuye al desarrollo sustentable, de acuerdo a Op. Cit. UNEFA, puede citarse:
  • Contribuir al Desarrollo Sostenible.
  •  Prevenir la contaminación.
  • Proteger el ambiente
  • Identificar los sectores donde puede reducirse el consumo de energía y otros recursos.
  • Reducir la contaminación, las emisiones y la generación de residuos.
  • Disminuir el riesgo ambiental.
  • Apoyar el cumplimiento del marco legal y la generación de legislación ambiental adecuada.
  • Exhibir un liderazgo ambiental a través del cumplimiento certificado de normas internacionales.
  • Responder convenientemente a las demandas de los consumidores, ONGs, accionistas y otros.
  • Ganar la buena voluntad de la comunidad.
  • Aprovechar la demanda de productos "verdes".
  • Demostrar la intención de generar productos y/o servicios de alta calidad.
En función a Op. Cit. Centro de Comercio Internacional, esta serie desafía a las organizaciones a:
  • Hacer un balance de su impacto sobre el medio ambiente.
  • Establecer sus propios objetivos y metas.
  • Comprometerse con un proceso eficaz y confiable, con la prevención de la contaminación y la mejora continua. 
  • Involucrar a todos los empleados y gerentes en un sistema de toma de conciencia compartida y progresista, y de responsabilidad personal por el desempeño de la organización con respecto al medio ambiente.
Con la finalidad de que las organizaciones a nivel mundial, generen productos y servicios sin dañar el medio ambiente sin importar si son públicas o privadas, su tamaño y ubicación, requiere como ingrediente la responsabilidad social, razón por la cual, la Norma internacional ISO 26000:

“Ofrece una guía en Responsabilidad Social, la cual “está diseñada para ser utilizada por organizaciones de todo tipo, tanto en los sectores público como privado, en los países desarrollados y en desarrollo, así como en las economías en transición. La norma les ayudará en su esfuerzo por operar de la manera socialmente responsable que la sociedad exige cada vez más.” (ISO, 2007) 

Todas las organizaciones que decidan implantar la normativa ISO 26000, traerá consigo una serie de beneficios que aumenta la competitividad y de acuerdo a Rojo (2013) son los siguientes:

  • Se mejora la reputación de la empresa al trasmitir a la sociedad su compromiso con esta y con el desarrollo sostenible.
  • Se consigue una mejora y un aumento de la ventaja competitiva, ya que conseguimos una diferenciación con las otras empresas que comparten su mercado.
  • En el campo de la gestión interna de la organización, aporta una capacidad para motivar y promover el compromiso y la productividad de los trabajadores y así conseguir que este talento interno que dispone la empresa se mantenga dentro de la organización. Una buena situación interna repercute positivamente a los clientes directos y también a los inversionistas, donantes, patrocinadores y comunidad financiera.
  • Mejora la relación con las empresas, gobiernos, medios de comunicación, proveedores, organizaciones de la competencia, clientes y la sociedad que compone el entorno de la empresa.
El pensamiento y la acción del hombre orientado a fortalecer los avances tecnológicos y el desmedido desarrollo económico basados en sistemas de producción sin considerar el medio ambiente, ha ocasionado el aumento de los niveles de pobreza y la degradación del ambiente; y por consiguiente un gran desequilibrio con lo cual “se postergan los principios y valores sociales, considerados sólo como medios y no como condiciones del desarrollo” (Matteo, 2015).

En vista de todas las consecuencias negativas, surge la necesidad de retomar o adoptar valores que conduzcan a ejecutar acciones, que permitan el logro de un equilibrio entre el crecimiento económico, la equidad social y la preservación del ecosistema en el presente para las generaciones futuras, lo cual conlleva a la sustentabilidad. 

“El desarrollo sustentable, es un nuevo estilo de desarrollo que plantea un equilibrio entre los aspectos económicos, ecológicos y sociales en una perspectiva multidisciplinaria y transgeneracional […], pero tanto la tecnología, como la organización social pueden ser ordenadas y reformadas de manera que abran el camino a una nueva era de crecimiento económico.” (Matteo, Op. Cit., P. 31)

Todo esto conlleva a un replanteamiento en las maneras de gerencia de las organizaciones de crear una cultura ecológica con responsabilidad social y generar niveles productivos que les brinden ventajas competitivas dentro de las normativas para el desarrollo sustentable, es decir:

“nuevos requerimientos al campo gerencial, y la evidente necesidad de adoptar un enfoque diferente en la conducción de organizaciones, un cambio de perspectiva que apunte a valorar la actividad económica en función del ser humano, y un comportamiento más ético y responsable, en un marco de justicia y equidad que permita transitar el camino hacia la sustentabilidad” (Matteo, Op. Cit.).

La globalización ejerce influencia en la sustentabilidad del desarrollo mundial, este fenómeno es una integración mundial, producto de actividades realizadas por el ser humano con intención de progreso, dando como resultado la internacionalización del sistema financiero, el intercambio comercial mundial de bienes y servicios, la industrialización, políticas de libre comercio, aunado a los avances científicos, tecnológicos de información y comunicación, medios de transporte, rebasando fronteras nacionales, conectando aspectos políticos, sociales, económicos y culturales de los países del mundo.

Todo esto ha traído ventajas como la disminución de costos de producción ofreciendo productos más baratos, aumento de la competitividad mejorando la calidad, mayor empleo en los países subdesarrollados por parte de las empresas multinacionales, entre otros. Sin embargo, al mismo tiempo se originan desventajas como la diferenciación entre grupos sociales, regiones y países desarrollados y subdesarrollados, mayor poder económico en los países desarrollados y en especial la desmedida producción ocasionando la degradación del medio ambiente.

En referencia a los efectos ocasionados por la globalización, la autora Maubé (2008) expresa que:

“debe haber un cambio de paradigma hacia la sustentabilidad […]. El gran desafío para las sociedades, es lograr el desarrollo sustentable a largo plazo y el éxito económico a corto plazo. Para lograrlo es vital que se dé lo que se denomina Ecoeficiencia. Esta, consiste básicamente en producir más bienes consumiendo menos recursos y causando menos contaminación”.

A pesar de la creación de muchas organizaciones ambientalistas y de las múltiples reuniones de acuerdos mundiales que promueven el desarrollo sustentable, persiste el crecimiento económico y el avance tecnológico basado en la explotación desmedida de los recursos naturales, representando un reto ya que 

“el desarrollo sustentable no es compatible con la globalización, pero hay instrumentos económicos y de regulación que pueden hacer de la globalización un proceso más favorable […]. Haciendo de la globalización un proceso no sustentable, hoy, en el contexto de la globalización, el mercado es un espacio potencial para solucionar problemas ambientales […] de donde han venido más propuestas viables para frenar el deterioro ambiental.” (Castellanos, 2009)

Por muchos años el hombre dotado de una mentalidad netamente capitalista y una actitud egoísta, ha provocado un desequilibrio en el ecosistema del cual forma parte y explota en búsqueda de acumulación de riquezas, produciendo daños a la naturaleza en su mayoría irreversibles, ocasionando la degradación del medio ambiente, como consecuencia de la explotación desmedida de los recursos naturales y del manejo inconsciente de los desechos contaminantes. 

La globalización unida a la inconsciencia del hombre puede significar un gran detonante para la destrucción acelerada del ecosistema, comprometiendo la herencia de las futuras generaciones. Por ello, se requiere de un cambio radical, de tal forma que el hombre inicie un proceso de concienciación acelerado, ya que la sensibilidad al medio ambiente es una responsabilidad de todos, en la medida que avancemos en nuestro compromiso con el medio ambiente y la sociedad en esa misma proporción se detiene el deterioro ambiental.

Es un cambio de cultura capitalista a una sustentable (ecológica-social-económica), en especial para aquellas organizaciones que más incidencia han tenido en la degradación ambiental. Sin embargo; debido a la alarmante situación en los años 70, se inicia una serie de discusiones entre muchos representantes a nivel mundial con la intención de establecer acuerdos que promueven la aplicación de leyes y reglamentos para el desarrollo sustentable, resultando parcialmente sin éxito como parte del proceso de cambio de cultura.

Venezuela como parte de los países del mundo ha tenido participación signataria en diversas convenciones a lo largo de la historia en pro del desarrollo sustentable, ya que

“Venezuela es uno de los países con mayor diversidad biológica en el mundo, gran diversidad natural de ecosistemas, hay una diversidad social expresada en términos étnicos y culturales, este valor estratégico de nuestros ecosistemas, dentro del contexto geopolítico latinoamericano y mundial, […]

[…] Nuestra situación ambiental se encuentra marcada por procesos de deterioro y perturbación derivados de la aplicación de un modelo de desarrollo industrialista y neoliberal […]” (Op. Cit. Díaz)

Razón por la cual, como parte de los países del mundo, tiene un gran reto que enfrentar tras la degradación del medio ambiente y como ventaja cuenta con una serie de organizaciones ambientales con legalización para una gestión ambiental sustentable, Sin embargo; todo dependerá de la asimilación de una cultura ecológica, frente a la situación económica que ha producido una gran desigualdad social, los cuales son elementos adversos a la idea de la sustentabilidad.

El gerente venezolano, que tiene bajo su responsabilidad la orientación de una organización que forma parte del sistema productivo de la nación, posee un gran reto y al mismo tiempo tiene la oportunidad de iniciar un cambio de cultura dentro de la organización que trascienda hacia afuera con bases en la sustentabilidad. Por lo tanto, debe ser un verdadero líder para ejercer gran influencia sobre sus empleados, contando con cualidades ecológicas que le permita considerar la preservación del ambiente y humanista en pro de la equidad social. 

En un proceso complejo como este, se debe conjugar una serie de factores como la aplicación de estrategias para la utilización de energía renovable y otras soluciones para la prevención y reducción de emisiones contaminantes y el empleo continuo de mecanismos flexibles de diagnóstico y planificación para la concienciación hacia el ambiente y la sociedad con apoyo de organizaciones ambientales y el empleo de normativas internacionales como las ISO 14000 y 26000, de tal forma que se produzca un cambio de pensamiento que permita internalizar en su mayoría el cambio de una cultura basada solo en la adquisición de conocimientos y tecnológica avanzada, para el aumento de la productividad y competitividad, hacia una cultura en la cual todos los miembros de la organización se sientan como parte del ecosistema y de la sociedad, con una gran sensibilidad que los impulse a preservar el medio ambiente en el presente para las futuras generaciones y con una actitud de responsabilidad social, es decir, una cultura sustentable que se extienda a niveles nacionales e internacionales.


REFERENCIA

Castellanos, M (2009). El Desarrollo Sustentable y la Globalización. Disponible en: 


Centro de Comercio Internacional (2007). Introducción a ISO 14000 Sistemas de Gestión Ambiental. Disponible en: http://www.intracen.org/uploadedFiles/intracenorg/Content/Exporters/Exporting_Better/Quality_Management/Redesign/EQB78%20Sp%2015.09.2010%282%29.pdf

Chef, R (2015). El Desarrollo y Sustentabilidad en la Gerencia. Disponible en: http://desarrollosustentableygerencia.blogspot.com/2015/10/el-gerente-venezolano-y-su-praxis-ante.html

Díaz, J y Solís, D (1997). La globalización y la sustentabilidad: nuevos paradigmas en el proceso de modernización económica. Disponible en: http://universum.utalca.cl/contenido/index-97/diaz.html

Díaz, F (2013). Gestión Ambiental en Venezuela. Disponible en: http://gestion-ambiental-biblioteca.blogspot.com/2013/01/gestion-ambiental-en-venezuela.html

ISO (2010). ISO 26000 Visión General del Proyecto. Disponible en: http://www.iso.org/iso/iso_26000_project_overview-es.pdf

Khor, M (1997). Efecto de la Globalización sobre el Desarrollo Sustentable. Disponible en: http://old.redtercermundo.org.uy/revista_del_sur/texto_completo.php?id=1184

Maubé, G (2008). ¿Cuál es la relación entre globalización y desarrollo sustentable? Disponible en: https://giulianoce.wordpress.com/2008/06/02/%C2%BFcual-es-la-relacion-entre-globalizacion-y-desarrollo-sustentable/

Matteo, C (2015). Gerencia y Desarrollo Sustentable: un enfoque de ética y responsabilidad social. Disponible en: http://convite.cenditel.gob.ve/files/2015/01/ArticuloRevistaCLIC_n8_4.pdf

Ordenación y Administración Ambiental (2011). Marco Legal Ambiental en Venezuela. Disponible en: https://dgunimar.files.wordpress.com/2011/01/bases-legales-ambientales.pdf

Pineda, J (s/f). Organizaciones Ambientales en Venezuela. Disponible en:http://todosobreelmedioambiente.jimdo.com/organizaciones-ambientales/

Rojo, A (2013). ISO 26000: ¿En qué consiste y cuáles son sus beneficios?. Disponible en: http://www.sbqconsultores.es/iso-26000-en-que-consiste-y-cuales-son-sus-beneficios/

UNEFA (2010). Educación Ambiental. Disponible en: http://ambientelectricaunefa2010.blogspot.com/p/gestion-del-ambiente.html
FILOSOFÍA, TECNOLOGÍA Y PRAXIS DEL DESARROLLO SUSTENTABLE

Norma Caira 

RESUMEN

A continuación se presenta un informe sobre las bases filosóficas, tecnológicas y praxis del desarrollo sustentable, producto de una revisión teórica que ha permitido analizar y reflexionar sobre aspectos como terminología básica y ejes temáticos, evolución del pensamiento conservacionista, las nuevas tecnologías, las instituciones ambientales y las cumbres mundiales realizadas. Una panorámica que contribuye a la comprensión de la dinámica que el pensamiento conservacionista ha realizado hasta el momento, consecuencia del mismo progreso humano, que al parecer ha direccionado su sobrevivencia, avance y desarrollo general, sin considerar el daño que su accionar ha provocado sobre su entorno, cuyas consecuencias persisten y se extienden en tiempo y espacio, limitando la salud del planeta, así como la propia existencia de todo ser vivo si no se enfrentan con seriedad y responsabilidad los retos que los intentos de recuperación de lo dañado y la preservación de lo que aún puede estar a salvo se llevan a cabo con el seguimiento idóneo para alcanzar resultados positivos. No basta con buenas intenciones, se requiere acción y ésta debe ser asumida de inmediato.

Palabras clave: desarrollo sustentable, ambiente, conservación, cumbres.

INTRODUCCIÓN

El desarrollo relaciona la economía y el progreso, con conocimiento, ciencia y tecnología, aparentemente sin detenerse a observar de forma detenida los efectos que las acciones realizadas para alcanzar las metas vinculantes con estos dos aspectos desarrollistas producen en el entorno o medio ambiente. Paulatinamente, bien por iniciativas privadas o públicas, individuales o grupales, han surgido agrupaciones cuyo propósito es detener y procurar resarcir el daño que la ambición humana ha producido en todo cuanto toca o interviene, surgiendo así asociaciones concientizadoras del deber ser y hacer para garantizar el bienestar, la paz y justicia en la humanidad, sin menoscabo del desarrollo, que en todo caso debe ser sustentable.

La idea es crecer sin afectar a otros, o el propio medio que nos permite subsistir, crecer en armonía con la naturaleza, desarrollar tecnologías limpias que no destruyan más los suelos, bosques o mares, disminuir la producción de gases contaminantes, asumiendo los cambios que deban concretarse para lograr un equilibrio capaz de posibilitar la sustentabilidad y sostenibilidad del desarrollo global.

Con este planteamiento se presenta a continuación un informe analítico, reflexivo e infográfico sobre las bases filosóficas, tecnológicas y praxis del desarrollo sustentable, para lo cual se ha dividido el documento en los siguientes aspectos: Terminología Básica, Evolución del Pensamiento Conservacionista, Nuevas Tecnologías y Dimensiones del Desarrollo Sustentable, Instituciones Ambientales en el Mundo y en Venezuela y Cumbres Ambientalistas.

DESARROLLO

Terminología Básica

Cuando se enfoca la temática del desarrollo sustentable, se observa que existen varios términos básicos vinculados a la misma. En este sentido, se comienza con retomar el término ambiente, éste procede del latín ambiens, hace alusión a la atmósfera, al aire, siendo reconocido como todo aquello que rodea, afecta y condiciona a los seres vivos en su cotidianidad. Al unir ambiente con el vocablo desarrollo, relacionado con avance, progreso, crecimiento, deviene su vinculación a la composición desarrollo sostenible y expresiones similares.

En este sentido, conforme lo expresan Zambrano (2011), Vega et.al. (2009), cabe destacar que por desarrollo sostenible, sustentable o perdurable se relacionan con los avances socioeconómicos, y su definición se formaliza en 1987 con el Informe Brundtland (su nombre se debe a la política noruega Gro Harlem Brundtland), resultante del trabajo de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas (creada durante la Asamblea de Naciones Unidas en 1983). 

Derivados del inglés sustainable development, los significados se dan por efecto de las traducciones efectuadas, debiéndose aclarar que sostenible conlleva a un proceso tempo-espacial acompañado de eficiencia (se debe ser eficaz), en tanto sustentable es análogo a finalidad, acompañado de eficacia, pero no necesariamente de eficiencia; de ahí que se afirme que el desarrollo sostenible puede conllevar a sustentabilidad, pero no a la inversa, agregándose que consecuentemente, esta sostenibilidad tiene, como mínimo, un soporte trifactorial: sociedad, economía y medio ambiente que debe tenerse presente (Calvente, 2007), lo cual se retoma más adelante. 

Seguidamente, dada la relación implícita que se establece con el desarrollo, ha de referenciarse el término organización sustentable, definible como aquella que no afecta de manera negativa el entorno, la sociedad o la economía, preocupada por el bienestar de sus empleados, la calidad de sus productos y un mínimo impacto ambiental; se conocen como empresas verdes y progresistas, que vigilan el cumplimiento de los derechos humanos y cuanto le rodea. 

Asimismo, se maneja en este ámbito la palabra globalidad, término autorreferencial definido como interconexión económica, cultural, turística, científica, técnica y comunicativa efectiva, lo cual lleva a entender que todo cuanto se realiza afecta todo cuanto nos rodea. De esta interpretación deviene globalización, que comprende los procesos interactivos de los elementos económicos, técnicos y culturales desprendibles de la globalidad, pudiendo ser premeditados (planificados) o espontáneos). Un tercer vocablo involucrado es el de globalismo, reconocido como ideología de la globalización, dado que manifiesta la dependencia del desarrollo humano y la paz futura de esta interacción (Arráez et.al., s.f.).

Por otra parte, se retoma la expresión complejidad ambiental, que de acuerdo con Leff (2007) surge del mundo afectado por la ciencia, remitiendo a un conocimiento sobre las maneras de apropiarse de ese mundo y cuanto lo rodea mediante relaciones de poder adscritas a las formas dominantes de conocimiento. Desde su perspectiva, añade que el surgimiento de las teorías de sistemas y las ciencias de la complejidad coinciden con la crisis ambiental experimentada en la década de los sesenta. Y añade:

La cuestión ambiental, más que una problemática ecológica, es una crisis del pensamiento y del entendimiento, de la ontología y de la epistemología con las que la civilización occidental ha comprendido el ser, a los entes y a las cosas; de la racionalidad científica y tecnológica con la que ha sido dominada la naturaleza y economizado el mundo moderno; de las relaciones e interdependencias entre estos procesos materiales y simbólicos, naturales y tecnológicos. La racionalidad ambiental que nace de esta crisis abre una nueva comprensión del mundo: incorpora el límite de lo real, la incompletitud del ser y la imposible totalización del conocimiento. El saber ambiental que emerge del campo de externalidad de las ciencias, asume la incertidumbre, el caos y el riesgo, como efecto de la aplicación del conocimiento que pretendía anularlos, y como condición intrínseca del ser (p.15).

Como consecuencia de este devenir histórico y cognoscitivo, deben definirse también la educación ambiental y la responsabilidad social. La primera es un proceso de socialización, referenciado por primera vez en 1948 en una reunión realizada en París de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), cuando se sugiere cambiar el término educación para la conservación por educación ambiental.

Se trata de concientizar a la población sobre la realidad global, la interrelación entre humanos y entre éstos y la naturaleza, internalizando tanto valores como actitudes, en tanto se desarrollan habilidades y aptitudes requeridas para superar esa realidad con un comportamiento cónsono a las necesidades de un mundo integral y en armonía. 

Referente a la responsabilidad social, ésta consiste en el compromiso que los miembros de una sociedad adquieren de forma individual o grupal para con la sociedad, para la cual en la actualidad la legislación ha influido, de manera que toda organización dedique parte de sus ingresos o ganancias en proyecto del entorno, en procura de devolver a las comunidades o medio ambiente parte de lo que le ha permitido acceder y poseer.

Evolución del Pensamiento Conservacionista

Al proseguir con el análisis enunciado, coincido con Bustillo-García y Martínez-Dávila (2008), quienes exponen que el término y concepto del desarrollo sostenible proviene históricamente del momento en el cual política y sociedad comprenden que el proceso neoliberal que direccionaba la economía a nivel mundial se enfrenta al mantenimiento del ambiente, sobre todo porque la explotación de recursos que les garantizaban la riqueza son finitos, no así las consecuencias de su explotación, agregando que

El enfoque desde el cual se explica o se aborda operativamente al DS se refiere al modelo mediante el cual se interpreta la realidad. Es así como un enfoque economicista, vigente en la actualidad, un enfoque ambientalista defensor d la conservación de los recursos naturales y un enfoque de interacción sociedad-naturaleza, encuentran concreción en el espacio político, científico y social, según la visión de quien interprete el proceso a desarrollar (p.391).

En este sentido, expone Lairet (2013) cómo el pensamiento conservacionista no es novedoso. Haciendo un recorrido histórico, se visualizan como ejemplo los siguientes aportes: a) Ralph Waldo Emerson (1803-1882), filósofo y naturista norteamericano, que en su libro Naturaleza (1836), ya planteaba que “Hay una confluencia entre el alma humana y todo lo que existe en el mundo”; b) John Thoreau (1817-1862), filósofo y naturista norteamericano, promotor de la Ley para la Creación de los Parques Nacionales en Estados Unidos (1890); c) John Muir (1838-1914), botánico y explorador; fundador de Sierra Club (1892), primera organización conservacionista y promotor de la Ley para la Creación de los Parques Nacionales en Estados Unidos (1890).

Le siguen, d) George Perkins Marsh (1801-1882), diplomático y filólogo, su obra Man and Nature; or, Physical Geography as Modified by Human Action (1864) dio inicio al enfoque ético en la discusión por la protección de la naturaleza; e) Aldo Leopold (1887-1947), silvicultor, ecologista y ambientalista estadounidense, fue un influyente pensador conservacionista con extensos trabajos sobre fauna y tierras salvajes; su obra: Una ética para la Tierra (1949); f) Rachel Carson (1907-1964), científica estadounidense cuya obra Silent Spring (1962) marcó el inicio del movimiento ambientalista moderno.

Luego de este breve paseo histórico y comparando los años en los cuales surgieron esas inquietudes y acciones con los actuales, no deja de llamar de atención que al parecer se ha hecho costumbre que las decisiones político-económicas de envergadura surjan de países más avanzados, los cuales a través del uso de sus medios y relaciones, han logrado imponer sus requerimientos a los demás países sin medir las consecuencias, con efectos que alcanzan zonas ubicadas generalmente más allá de sus fronteras, afectando el planeta de una u otra forma. Como muestra de ello, basta con revisar sus índices de contaminación, sobrepoblación y pobreza, pretendiendo siempre resolver y tomar decisiones para otros países en tanto se acrecientan sus problemas internos.

Si bien posterior a la segunda guerra mundial ya había señales de este tipo de desarrollo, es hacia los años setenta cuando surgen iniciativas de llegar a acuerdos a través de eventos con cobertura mundial; en este sentido y de acuerdo con Vega et.al. (op.cit.), la necesidad de integrar el desarrollo económico con el ambiente se hizo presente en la Conferencia de Estocolmo (Suecia, 5 al 16 de junio de 1972), dando origen a términos como ecodesarrollo o nuevo desarrollo, siendo en 1987 cuando la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, mediante el Informe Brundlandt expone la conceptualización de desarrollo sostenible para generalizar la idea, agregando estos autores que la misma presenta ciertas imprecisiones vinculadas con un enfoque antropocéntrico (la naturaleza al servicio el hombre: no se visualizaba la posibilidad de escasez), economista y político factible de afectar su operatividad. 

Esta situación es real, la necesidad de los grandes gobiernos de turno de liderar el destino de otros, su ansia de protagonismo y de demostrar tener siempre la razón, ha impuesto históricamente sus intereses por sobre el de aquellos que han solicitado su apoyo para dirigir sus países, teóricamente en etapa de desarrollo, a un plano más avanzado, prevaleciendo la miopía de los gobernantes de éstos o bien, secundando la de aquellos. Por otra parte, en opinión de Tetreault (2004), esa conceptualización, conjuntamente con la defendida por el Programa o Agenda 21, conforma el modelo dominante de desarrollo sostenible, añadiendo que existe otros enfoques, entre los cuales destacan la ecología política propuesta por Alain Lipietz (economista) y el modelo comunitario surgido durante los años setenta (ver Gráfico 1).

 Gráfico 1. Modelos de desarrollo sustentable. Adaptado de “Una taxonomía de modelos de desarrollo sustentable”. D. Tetreault, 2004 [Documento en línea].

No es en vano que siempre se hayan reunido los mismos países y que paulatinamente, sus propios intereses hayan predominado hasta llegar al decaimiento de los esfuerzos que ellos mismos propiciaron en un primer momento. Si se observa con detenimiento, no es mala idea generar tecnologías limpias, pero requiere una inversión que no está disponible para los países en desarrollo, quizás más interesados en la preservación del ambiente, situación ante la cual, los países con poder se limitan o retiran del accionar de las propuestas muchas veces emitidas o sugeridas por ellos mismos.
Se percibe de esta manera que no ha habido una articulación certera que haga confluir acciones científicas (en cierta forma también bajo el dominio de la economía) y político-económicas, como acotan Bustillo-García y Martínez-Dávila (op.cit.), perdiéndose así la oportunidad de aportar, direccionar o guiar acciones tendentes al beneficios de terceros, entendiéndose por estos países con menores recursos pero interesados en contribuir a la recuperación del entorno y disminuir los focos de contaminación y destrucción sembrados por el hombre con sus ansias de poder y dominio.

Nuevas Tecnologías y Dimensiones del Desarrollo Sustentable

Se retoma en este punto una idea esbozada supra, referida a que la sostenibilidad del desarrollo tiene, como mínimo, un soporte trifactorial: sociedad, economía y medio ambiente (Calvente, op. cit.). Se dice como mínimo, porque existen teorías que plantean que las dimensiones de este proceso son cuatro: económica, humana, ambiental y tecnológica, como resultado de la actualización de la problemática que se vivencia en la actualidad. A esto se agrega la postura de Vega et al. (op. cit.), cuando propone un modelo que asocia las dimensiones clásicas del desarrollo sustentable con las emergentes de la epistemología de la complejidad en forma de red. Como explican ellos mismos,

El modelo, que tiene la ventaja [sic] clarificar el papel integrador de la dimensión cultural –una Cultura (común) de la sostenibilidad-, no sólo integra la educación ambiental e intercultural, sino que, además de plantear con claridad la tres dimensiones clásicas (ambiente, sociedad y economía), introduce la dimensión forma de gobierno (incluyendo participación pública), que son cruzadas por un eje que articula la dimensión ética con la dimensión onto-epistemológica, en la lógica de no separación entre ontología y epistemología que emerge de la teorización de Maturana y Varela. Consigue, también, hacer más explícito el papel de dos otras dos [sic] dimensiones fundamentales: la dimensión ciencia y tecnología (incidiendo sobre su fuerte interrelación) y la dimensión otros tipos de saber y espiritualidad, esenciales a un diálogo intercultural (p.9).

El planteamiento versa sobre trabajar de manera simultánea con todas las dimensiones, lo cual asumirá diferentes características de acuerdo con la especificidad situacional de las partes involucradas. Es sabido que hay países industrializados, con altos ingresos y elevado desarrollo humano (como por ejemplo, Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania), países industrializados pero con un desarrollo humano menor (Tailandia, Indonesia, Malasia, México, Brasil, Chile) y países en desarrollo, con ingresos y desarrollo bajos (países básicamente rurales) o no equilibrados (como Venezuela).

¿Qué se observa en este panorama?, que las zonas desarrolladas industrialmente y con mejores ingresos, hacen uso de mayor cantidad de recursos naturales para obtener mejor calidad de vida; los que están en proceso de alcanzar ese nivel de desarrollo, pueden seguir la experiencia de los países industrializados, incorporando tecnologías verdes, es decir, limpias y eficientes para incentivar su crecimiento industrial, considerando equilibrar ese incremento al de su desarrollo humano, el cual según la consigna del desarrollo sustentable, ha de orientarse hacia la satisfacción de las necesidades básicas del ser humano, reasignando recursos económicos en esa dirección cuando sea necesario, siguiendo, obviamente, un buen plan de acción (planificación).

Esa dimensión tecnológica que aparece como cuarta dimensión, completando la trilogía clásica, conlleva la eficiencia en todos los sentidos, considerando para las economías de agrocultivo, por ejemplo, el desarrollo tecnológico apropiado y a la escala pertinente (pequeña, mediana, grande) para incentivar el crecimiento de la misma sin destruir el medio ambiente. Otras tendencias añaden una quinta dimensión: la institucional, procurando abarcar mayor campo de acción. Pero, independientemente de la cantidad de dimensiones, lo importante es el trabajo que en equipo se debe organizar. 

Partiendo de estos planteamientos, se puede plantear o proponer que, a nivel económico, la idea debería ser, más que productividad, preocuparse por la calidad de los servicios, haciendo propias las regulaciones ambientales tanto nacionales como internacionales; en el aspecto humano, basados en esa preocupación por los servicios, procurar mejorar la calidad de vida a través de mecanismos que permitan reducir la pobreza e igualar los ingresos, en procura simultáneamente de lograr una estabilización de la demografía. 

Respecto al ambiente, planificar la regeneración de los recursos naturales y controlar los residuos de manera que este proceso sea equilibrado con la capacidad de la naturaleza para asimilarlos, dado que el proceso económico procede de modelos donde lo ecológico y lo ambiental mantienen su vinculación; respecto a lo tecnológico, intentar disminuir el uso de recursos naturales en algunas actividades económicas, buscando opciones eficientes que posibiliten disminuir el daño que se ha hecho hasta ahora al ambiente; y si se agrega lo institucional, abogar por una mejor y mayor representación de la población en iniciativas y acciones estatales para lograr descentralizar proyectos e incrementar la colaboración de las comunidades en bienestar del medio ambiente.

Instituciones Ambientales en el Mundo y en Venezuela
Referente a las instituciones ambientales en el mundo, Montoya (2016) acota que son organizaciones que tienen como propósito estudiar, monitorear o proteger el medio ambiente del mal uso que el hombre hace con sus acciones. Desarrollan campañas de información y pueden apoyar proyectos económicos sustentables, con alcances locales, regionales o globales. 

Como se percibe, hay elementos comunes en ellas, englobados en la preocupación por la sustentabilidad sin descuidar el aspecto económico. La idea circunda el propósito de que haya progreso y desarrollo pero de una manera vigilante para resguardar los recursos que, por abuso o descuido, pueden agotarse si de manera real y consciente no se toman las medidas necesarias para su protección o mantenimiento. 

Esos elementos comunes se reflejan en sus principales áreas de acción, como son contaminación atmosférica, disposición de residuos, innovación energética o nuevas energías, desarrollo económico sustentable, calentamiento global, especies en peligro de extinción, consumismo y escasez de recursos naturales. De las instituciones ambientales a nivel mundial destacan diez, cuya información se resume a continuación (ver Gráfico 2), que, como se puede apreciar, han surgido en diferentes momentos históricos, algunos de los cuales han sido resultado de las cumbres ambientalistas realizadas: 

1. World Wildlife Fund (WWF): organización no gubernamental (ONG) preocupada por la conservación, investigación y restauración del medio ambiente; como institución de conservación es la de mayor tamaño en el mundo, contando con más de cinco millones de voluntarios que laboran en cien países. Está encargada de organizar las actividades referidas a la Hora de la Tierra.

2. Greenpeace: creada en Vancouver (Canadá, 1971), es una ONG con presencia en más de cuarenta países con el objetivo de “garantizar la capacidad de la tierra para nutrir la vida en toda su diversidad”, caracterizándose por sus actividades vinculados con temáticas de calentamiento global, deforestación, sobrepesca, caza de ballenas e ingeniería genética.

3. World Nature Organization (WNO): Organización de reciente data (fundada en 2012) encargada de promover la protección del medio ambiente, con especial hincapié en el uso de las tecnologías limpias. Constituye uno de los resultados de mayor peso del proceso de negociaciones de la ONU sobre el medio ambiente.

4. Friends of the Earth: Su objetivo es cambiar la percepción y concientizar a la opinión pública, medios de comunicación y políticos sobre temas ambientales, desarrollo sustentable, pobreza, entre otros; cuenta con más de dos millones de activistas en 74 países.

5. Global Environment Facility. Investing in our planet: Apoya el desarrollo sostenible y contribuye a la asociación de instituciones y países para abordar problemas ambientales; realiza donaciones a proyectos relacionados con biodiversidad, cambio climático, degradación de la tierra, capa de ozono, disposición de residuos, entre otros.
Gráfico 2. Organizaciones ambientalistas en el mundo. Adaptado de “Organizaciones ambientales”. Montoya, J., 2016. [Documento en línea].

6. Earth Action: Producto de la Cumbre de la Tierra (Río 1992), conforma una red que cuenta con más de 2600 organizaciones en 165 países, dirigiendo campañas de información e inspiración a la gente en busca de un mundo más justo, pacífico y sostenible.

7. Cool Earth. Keeping carbón where it belongs: Desde 2007 aboga por la protección de las selvas tropicales más amenazadas a nivel mundial, trabajando en conjunto con las comunidades indígenas para detener la tala ilegal y disminuir así la deforestación, coadyuvando de esta manera con colocar límites al cambio climático.

8. Environmental Defense Fund. Finding the ways that work: Su labor se decanta por solucionar problemas de la biosfera: clima, océanos, ecosistemas y salud, conjuntamente con organizaciones, gobiernos, empresas y comunidades, logrando innovar en labores de protección al medio ambiente. Cuenta con más de 750.000 miembros a nivel mundial.

9. The Climate Reality Project: Fundada por el Nobel de la Paz, Al Gore, impulsa acciones contra el cambio climático, procurando lograr la suficiente presión sobre los líderes mundiales para que éstos actúen en su resolución. De esta institución han surgido inicativas como The Cost of Carbon y 24 Hours of Reality.
Gráfico 3. Organizaciones ambientalistas en Venezuela. Adaptado de “Directorio de organizaciones no gubernamentales ambientales de Venezuela (2010). [Documento en línea].

10. The °Climate Group. #10 years of innovation & leadership: Promueve la revolución limpia de nuevas tecnologías y energías verdes como alternativa al uso del carbono, buscando junto con gobiernos y corporaciones para promover la innovación.

En cuanto al caso venezolano, de acuerdo con el Directorio de Organizaciones No Gubernamentales Ambientales de Venezuela (2010), existen en el país organizaciones ambientales desde octubre de 1929, caracterizadas por devenir de diversos grupos privados sin fines de lucro, que han colaborado con “…la promoción y ejecución de actividades y proyectos de investigación, conservación, divulgación y manejo sustentable, tanto en áreas rurales como urbanas” (p. 3), como se puede visualizar en los Gráficos 3 y 4, donde se resumen los inicios de las mismas, seguida de algunos ejemplos con datos de interés sobre la experiencia nacional.
Gráfico 4. Ejemplo de organizaciones ambientalistas en Venezuela. Adaptado de “Directorio de organizaciones no gubernamentales ambientales de Venezuela (2010). [Documento en línea].

Cumbres Ambientalistas
Referente a las cumbres realizadas y sus resultados (ver Gráfico 5), se tiene que anterior a la Cumbre de Río 92, la primera Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano se realizó en Estocolmo en 1972; posteriormente, en 1987, la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo expuso una definición consensuada de desarrollo sostenible, que lo presenta como “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Declaración de Río de Janeiro, s.f.) .
Gráfico 5. Acuerdos internacionales. Adaptado de “Medio ambiente y desarrollo sostenible. Estocolmo, 1972-Río de Janeiro, 1992-Johannesburgo, 2002 (s.f.). [Documento en línea].

Veinte años después de estas primeras iniciativas, se concreta la Cumbre de Río o Cumbre de la Tierra, organizada como Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (celebrada del 3 al 14 de junio de 1992) donde participaron jefes de Estado y representantes de más de 170 países, conjuntamente con representaciones de organizaciones no gubernamentales (ONG), conformando el Foro Global de las ONG.

Durante este encuentro se suscitaron declaraciones, convenciones y documentos, entre los cuales destacan a) Agenda o Programa 21, b) Declaración de Principios Forestales, c) Convención para un Marco de las Naciones Unidas en Cambio Climático, d) Convención de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica y e) Declaración de Río sobre Medioambiente y Desarrollo.

La Cumbre de Johannesburgo (Sudáfrica) realizada del 2 al 4 de septiembre de 2002 fue el encuentro de seguimiento de los eventos similares realizados en los años 1992 (Cumbre de la Tierra) y 1997; fue organizado para tratar lo concerniente al desarrollo sostenible, evaluar los alcances de los acuerdos de 1992, teniendo como objetivo buscar alternativas para mejorar la calidad de vida y la conservación de los recursos naturales. Se le conoce también como Río+10. La temática tratada versó sobre cinco aspectos claves:

1. Desertificación: a través de la Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación, la ONU se propuso el objetivo de promover programas locales y de cooperación internacional a través del establecimiento de pautas para combatir este problema mediante a) el mejoramiento de la productividad del suelo, b) la rehabilitación de los suelos y c) la conservación u ordenación de los recursos de las tierras e hídricos.

2. Bosques: La comunidad internacional aprobó una Declaración de Principios sobre los Bosques en la Cumbre de la Tierra que en vinculación al desarrollo sostenible estudia temas como a) la búsqueda de cooperación internacional para apremiar ese tipo de desarrollo en los países más avanzados, b) el fomento del desarrollo sostenible del recurso humano y c) la integración de la perspectiva de medio ambiente y desarrollo en los procesos de toma de decisiones.

3. Cambio climático: Se procura implementar el Protocolo de Kioto, acuerdo internacional asumido en 1997 (11 de diciembre) dentro del ámbito de las Naciones Unidas para frenar la emisión de gases aceleradores del calentamiento global del planeta (efecto invernadero) como consecuencia de la conjunción de dos factores de peso: el excesivo uso de combustibles fósiles y la tala indiscriminada.

4. Energía: Se trata el aspecto referido al elevado uso de productos energéticos y sus consecuencias sobre el cambio del clima y la contaminación del aire, considerando a) utilización de combustibles fósiles, b) acidificación de las tierras, c) contaminación de aguas por derrames petroleros, d) destrucción de hábitats a causa de procesos de extracción de combustibles y e) deforestación. 

5. Biodiversidad: La búsqueda de proteger la diversidad biológica existente persigue preservar la continuidad de procesos como a) purificación del aire y del agua, b) descodificación y descomposición de los desechos, c) estabilización y moderación del globo terráqueo, d) polinización de las plantas, sin obviar los cultivos, e) control de plagas y enfermedades, f) conservación de la diversidad biológica, g) distribución justa y equitativa de los beneficios obtenidos del uso de los recursos energéticos.

Como resultado del encuentro de Johannesburgo 2002, destaca la intención de los sectores involucrados para lograr la modificación de las formas de producción y aprovechamiento de los recursos, procurando un equilibrio entre la maximización de los recursos disponibles y la minimización de sus efectos sobre el entorno. Posteriormente, comienza a visualizarse un decaimiento en el cumplimiento de los acuerdos, que se pone de manifiesto durante el evento Copenhague (Dinamarca) 2009, considerada como un fracaso por el poco interés demostrado en los países asistentes e inasistentes de alcanzar los acuerdos vigentes.

Los convenios logrados en esta edición de encuentro ambiental fueron: a) mantener el aumento de la temperatura global en dos grados y b) que los países ricos otorguen 100 millones de dólares anuales para que los países menos favorecidos puedan cumplir con ese límite, pero no se especificó la cuota correspondiente a cada país, por lo que prácticamente se considera que la efectividad de las cumbres se ha ido diluyendo y las iniciativas que marcan la pauta en la actualidad son las organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro, que a través de financiamiento público y privado continúan trabajando en pro de la conservación bioambiental y, consecuentemente del desarrollo sustentable, en aras de alcanzar el necesario equilibrio entre los factores político, económico, social y ecológico.

Cuando se realizó la Cumbre Río+20 (20 al 22 de junio 2014), se enfatizó el trabajo de la Organización de las Naciones Unidas con gobiernos, sociedad civil y asociados para llevar a efecto un amplio programa de desarrollo que conlleve a una transformación mundial a nivel económico, promoviendo la justicia social (superar la pobreza) mientras se protege el medio ambiente, reconocidos estos propósitos como Objetivos de Desarrollo del Milenio (Estanga y Meléndez, s.f.).

Gráfico 6. Logros y fracasos de las cumbres. Adaptado de “Medio ambiente y desarrollo sostenible. Estocolmo, 1972-Río de Janeiro, 1992-Johannesburgo, 2002 (s.f.). [Documento en línea].
Esta reunión no aportó resultados de peso, dado que se limitó a la manifestación de buenas intenciones y vagas promesas, sin considerar el aumento del efecto invernadero, problemas alimentarios, acceso al agua, así como la esperada decisión de limitar el uso del carbono, de gran incidencia en desastres ecológicos y sociales.
Por otra parte, pueden rescatarse algunos logros de estas cumbres, así como sus fracasos, manifiestos en la actualidad, que se resumen en la Gráfico 6. Incluso para el año 2015 se planificó un nuevo encuentro, anunciado como “Es hora de la acción mundial por las personas y el planeta”, a la espera que en quince años más puedan visualizarse sus efectos. Se trata de un esfuerzo renovado de la comunidad internacional para retomar de forma consensuada una nueva agenda de desarrollo sostenible.
Como expone Guijarro (2015), se espera que los objetivos planteados sustituyan los objetivos del milenio, dado que conectan aspectos de desarrollo y ambientales que estaban pendientes. La propuesta contempla 17 objetivos y 169 metas que direccionarán el desarrollo sostenible hasta el año 2030, cuya temática abarca los siguientes factores: a) sociales (pobreza, hambre, salud, educación, género y agua), b) económicos (energía, crecimiento, infraestructuras, desigualdad), c) ambientales (ciudades, consumo, cambio climático, océanos, medio ambiente) y d) políticos (alianzas, paz y justicia).
Coincidiendo con Guijarro (op.cit.) habrá que esperar si la amplitud y complejidad de estos objetivos pueden realmente concretarse en estos quince años, ya que en parte dependerá de la financiación, mecanismos de seguimiento, indicadores de medición de logros, así como políticas a seguir y sistema para el rendimiento de cuentas.

REFLEXIONES FINALES 
La decisión estratégica para lograr el desarrollo sustentable debe converger en el manejo adecuado, equilibrado y eficiente de los recursos con los cuales se cuenta, sean naturales, humanos, financieros o físicos, para estar en real disposición de lograr mejoras económicas a nivel global, pero sin menoscabo de la calidad de vida de las personas y evitando el proceso de degradación de los suelos, bosques, mares y energía para disminución los efectos que las acciones presentes puedan tener sobre el bienestar de las generaciones futuras.

Independientemente de cuál sea el modelo económico asumido, el interés común debe versar por el bienestar común, por el rescate del medio ambiente, por invertir esfuerzos de forma concreta en los proyectos que se enuncien, de manera que no queden sólo en buenas intenciones. Las desigualdades a nivel mundial muestran que el egoísmo y el deseo de poder son los elementos que en su mayoría han dirigido las pautas seguidas de desarrollo, esto debe llamar a la conciencia de que no por poseer mayor riqueza puedo imponer mis reglas a un tercero si requiere mi ayuda para invertir en tecnologías limpias, el esfuerzo debe ser global, donde el beneficio sea equitativo, por muy utópico que se vea. La posibilidad existe y aún hay tiempo para tomar acciones de éxito.

La realización periódica de las cumbres ambientales conllevan en si mismas una tarea de autocrítica y de toma de decisiones que permitan establecer las acciones correctivas que haya lugar, negociando de una forma más coherente y consistente con los preceptos que guían esos encuentros, para que no se conviertan en simples reuniones de intercambio de información o de ver qué mejor ventaja puede extraerse d ellas. El desarrollo tiene un complemento: la sustentabilidad.

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