FILOSOFÍA, TECNOLOGÍA Y PRAXIS DEL DESARROLLO SUSTENTABLE
Norma Caira
RESUMEN
A continuación se presenta un informe sobre las bases filosóficas, tecnológicas y praxis del desarrollo sustentable, producto de una revisión teórica que ha permitido analizar y reflexionar sobre aspectos como terminología básica y ejes temáticos, evolución del pensamiento conservacionista, las nuevas tecnologías, las instituciones ambientales y las cumbres mundiales realizadas. Una panorámica que contribuye a la comprensión de la dinámica que el pensamiento conservacionista ha realizado hasta el momento, consecuencia del mismo progreso humano, que al parecer ha direccionado su sobrevivencia, avance y desarrollo general, sin considerar el daño que su accionar ha provocado sobre su entorno, cuyas consecuencias persisten y se extienden en tiempo y espacio, limitando la salud del planeta, así como la propia existencia de todo ser vivo si no se enfrentan con seriedad y responsabilidad los retos que los intentos de recuperación de lo dañado y la preservación de lo que aún puede estar a salvo se llevan a cabo con el seguimiento idóneo para alcanzar resultados positivos. No basta con buenas intenciones, se requiere acción y ésta debe ser asumida de inmediato.
Palabras clave: desarrollo sustentable, ambiente, conservación, cumbres.
INTRODUCCIÓN
El desarrollo relaciona la economía y el progreso, con conocimiento, ciencia y tecnología, aparentemente sin detenerse a observar de forma detenida los efectos que las acciones realizadas para alcanzar las metas vinculantes con estos dos aspectos desarrollistas producen en el entorno o medio ambiente. Paulatinamente, bien por iniciativas privadas o públicas, individuales o grupales, han surgido agrupaciones cuyo propósito es detener y procurar resarcir el daño que la ambición humana ha producido en todo cuanto toca o interviene, surgiendo así asociaciones concientizadoras del deber ser y hacer para garantizar el bienestar, la paz y justicia en la humanidad, sin menoscabo del desarrollo, que en todo caso debe ser sustentable.
La idea es crecer sin afectar a otros, o el propio medio que nos permite subsistir, crecer en armonía con la naturaleza, desarrollar tecnologías limpias que no destruyan más los suelos, bosques o mares, disminuir la producción de gases contaminantes, asumiendo los cambios que deban concretarse para lograr un equilibrio capaz de posibilitar la sustentabilidad y sostenibilidad del desarrollo global.
Con este planteamiento se presenta a continuación un informe analítico, reflexivo e infográfico sobre las bases filosóficas, tecnológicas y praxis del desarrollo sustentable, para lo cual se ha dividido el documento en los siguientes aspectos: Terminología Básica, Evolución del Pensamiento Conservacionista, Nuevas Tecnologías y Dimensiones del Desarrollo Sustentable, Instituciones Ambientales en el Mundo y en Venezuela y Cumbres Ambientalistas.
DESARROLLO
Terminología Básica
Cuando se enfoca la temática del desarrollo sustentable, se observa que existen varios términos básicos vinculados a la misma. En este sentido, se comienza con retomar el término ambiente, éste procede del latín ambiens, hace alusión a la atmósfera, al aire, siendo reconocido como todo aquello que rodea, afecta y condiciona a los seres vivos en su cotidianidad. Al unir ambiente con el vocablo desarrollo, relacionado con avance, progreso, crecimiento, deviene su vinculación a la composición desarrollo sostenible y expresiones similares.
En este sentido, conforme lo expresan Zambrano (2011), Vega et.al. (2009), cabe destacar que por desarrollo sostenible, sustentable o perdurable se relacionan con los avances socioeconómicos, y su definición se formaliza en 1987 con el Informe Brundtland (su nombre se debe a la política noruega Gro Harlem Brundtland), resultante del trabajo de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas (creada durante la Asamblea de Naciones Unidas en 1983).
Derivados del inglés sustainable development, los significados se dan por efecto de las traducciones efectuadas, debiéndose aclarar que sostenible conlleva a un proceso tempo-espacial acompañado de eficiencia (se debe ser eficaz), en tanto sustentable es análogo a finalidad, acompañado de eficacia, pero no necesariamente de eficiencia; de ahí que se afirme que el desarrollo sostenible puede conllevar a sustentabilidad, pero no a la inversa, agregándose que consecuentemente, esta sostenibilidad tiene, como mínimo, un soporte trifactorial: sociedad, economía y medio ambiente que debe tenerse presente (Calvente, 2007), lo cual se retoma más adelante.
Seguidamente, dada la relación implícita que se establece con el desarrollo, ha de referenciarse el término organización sustentable, definible como aquella que no afecta de manera negativa el entorno, la sociedad o la economía, preocupada por el bienestar de sus empleados, la calidad de sus productos y un mínimo impacto ambiental; se conocen como empresas verdes y progresistas, que vigilan el cumplimiento de los derechos humanos y cuanto le rodea.
Asimismo, se maneja en este ámbito la palabra globalidad, término autorreferencial definido como interconexión económica, cultural, turística, científica, técnica y comunicativa efectiva, lo cual lleva a entender que todo cuanto se realiza afecta todo cuanto nos rodea. De esta interpretación deviene globalización, que comprende los procesos interactivos de los elementos económicos, técnicos y culturales desprendibles de la globalidad, pudiendo ser premeditados (planificados) o espontáneos). Un tercer vocablo involucrado es el de globalismo, reconocido como ideología de la globalización, dado que manifiesta la dependencia del desarrollo humano y la paz futura de esta interacción (Arráez et.al., s.f.).
Por otra parte, se retoma la expresión complejidad ambiental, que de acuerdo con Leff (2007) surge del mundo afectado por la ciencia, remitiendo a un conocimiento sobre las maneras de apropiarse de ese mundo y cuanto lo rodea mediante relaciones de poder adscritas a las formas dominantes de conocimiento. Desde su perspectiva, añade que el surgimiento de las teorías de sistemas y las ciencias de la complejidad coinciden con la crisis ambiental experimentada en la década de los sesenta. Y añade:
La cuestión ambiental, más que una problemática ecológica, es una crisis del pensamiento y del entendimiento, de la ontología y de la epistemología con las que la civilización occidental ha comprendido el ser, a los entes y a las cosas; de la racionalidad científica y tecnológica con la que ha sido dominada la naturaleza y economizado el mundo moderno; de las relaciones e interdependencias entre estos procesos materiales y simbólicos, naturales y tecnológicos. La racionalidad ambiental que nace de esta crisis abre una nueva comprensión del mundo: incorpora el límite de lo real, la incompletitud del ser y la imposible totalización del conocimiento. El saber ambiental que emerge del campo de externalidad de las ciencias, asume la incertidumbre, el caos y el riesgo, como efecto de la aplicación del conocimiento que pretendía anularlos, y como condición intrínseca del ser (p.15).
Como consecuencia de este devenir histórico y cognoscitivo, deben definirse también la educación ambiental y la responsabilidad social. La primera es un proceso de socialización, referenciado por primera vez en 1948 en una reunión realizada en París de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), cuando se sugiere cambiar el término educación para la conservación por educación ambiental.
Se trata de concientizar a la población sobre la realidad global, la interrelación entre humanos y entre éstos y la naturaleza, internalizando tanto valores como actitudes, en tanto se desarrollan habilidades y aptitudes requeridas para superar esa realidad con un comportamiento cónsono a las necesidades de un mundo integral y en armonía.
Referente a la responsabilidad social, ésta consiste en el compromiso que los miembros de una sociedad adquieren de forma individual o grupal para con la sociedad, para la cual en la actualidad la legislación ha influido, de manera que toda organización dedique parte de sus ingresos o ganancias en proyecto del entorno, en procura de devolver a las comunidades o medio ambiente parte de lo que le ha permitido acceder y poseer.
Evolución del Pensamiento Conservacionista
Al proseguir con el análisis enunciado, coincido con Bustillo-García y Martínez-Dávila (2008), quienes exponen que el término y concepto del desarrollo sostenible proviene históricamente del momento en el cual política y sociedad comprenden que el proceso neoliberal que direccionaba la economía a nivel mundial se enfrenta al mantenimiento del ambiente, sobre todo porque la explotación de recursos que les garantizaban la riqueza son finitos, no así las consecuencias de su explotación, agregando que
El enfoque desde el cual se explica o se aborda operativamente al DS se refiere al modelo mediante el cual se interpreta la realidad. Es así como un enfoque economicista, vigente en la actualidad, un enfoque ambientalista defensor d la conservación de los recursos naturales y un enfoque de interacción sociedad-naturaleza, encuentran concreción en el espacio político, científico y social, según la visión de quien interprete el proceso a desarrollar (p.391).
En este sentido, expone Lairet (2013) cómo el pensamiento conservacionista no es novedoso. Haciendo un recorrido histórico, se visualizan como ejemplo los siguientes aportes: a) Ralph Waldo Emerson (1803-1882), filósofo y naturista norteamericano, que en su libro Naturaleza (1836), ya planteaba que “Hay una confluencia entre el alma humana y todo lo que existe en el mundo”; b) John Thoreau (1817-1862), filósofo y naturista norteamericano, promotor de la Ley para la Creación de los Parques Nacionales en Estados Unidos (1890); c) John Muir (1838-1914), botánico y explorador; fundador de Sierra Club (1892), primera organización conservacionista y promotor de la Ley para la Creación de los Parques Nacionales en Estados Unidos (1890).
Le siguen, d) George Perkins Marsh (1801-1882), diplomático y filólogo, su obra Man and Nature; or, Physical Geography as Modified by Human Action (1864) dio inicio al enfoque ético en la discusión por la protección de la naturaleza; e) Aldo Leopold (1887-1947), silvicultor, ecologista y ambientalista estadounidense, fue un influyente pensador conservacionista con extensos trabajos sobre fauna y tierras salvajes; su obra: Una ética para la Tierra (1949); f) Rachel Carson (1907-1964), científica estadounidense cuya obra Silent Spring (1962) marcó el inicio del movimiento ambientalista moderno.
Luego de este breve paseo histórico y comparando los años en los cuales surgieron esas inquietudes y acciones con los actuales, no deja de llamar de atención que al parecer se ha hecho costumbre que las decisiones político-económicas de envergadura surjan de países más avanzados, los cuales a través del uso de sus medios y relaciones, han logrado imponer sus requerimientos a los demás países sin medir las consecuencias, con efectos que alcanzan zonas ubicadas generalmente más allá de sus fronteras, afectando el planeta de una u otra forma. Como muestra de ello, basta con revisar sus índices de contaminación, sobrepoblación y pobreza, pretendiendo siempre resolver y tomar decisiones para otros países en tanto se acrecientan sus problemas internos.
Si bien posterior a la segunda guerra mundial ya había señales de este tipo de desarrollo, es hacia los años setenta cuando surgen iniciativas de llegar a acuerdos a través de eventos con cobertura mundial; en este sentido y de acuerdo con Vega et.al. (op.cit.), la necesidad de integrar el desarrollo económico con el ambiente se hizo presente en la Conferencia de Estocolmo (Suecia, 5 al 16 de junio de 1972), dando origen a términos como ecodesarrollo o nuevo desarrollo, siendo en 1987 cuando la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, mediante el Informe Brundlandt expone la conceptualización de desarrollo sostenible para generalizar la idea, agregando estos autores que la misma presenta ciertas imprecisiones vinculadas con un enfoque antropocéntrico (la naturaleza al servicio el hombre: no se visualizaba la posibilidad de escasez), economista y político factible de afectar su operatividad.
Esta situación es real, la necesidad de los grandes gobiernos de turno de liderar el destino de otros, su ansia de protagonismo y de demostrar tener siempre la razón, ha impuesto históricamente sus intereses por sobre el de aquellos que han solicitado su apoyo para dirigir sus países, teóricamente en etapa de desarrollo, a un plano más avanzado, prevaleciendo la miopía de los gobernantes de éstos o bien, secundando la de aquellos. Por otra parte, en opinión de Tetreault (2004), esa conceptualización, conjuntamente con la defendida por el Programa o Agenda 21, conforma el modelo dominante de desarrollo sostenible, añadiendo que existe otros enfoques, entre los cuales destacan la ecología política propuesta por Alain Lipietz (economista) y el modelo comunitario surgido durante los años setenta (ver Gráfico 1).

Se retoma en este punto una idea esbozada supra, referida a que la sostenibilidad del desarrollo tiene, como mínimo, un soporte trifactorial: sociedad, economía y medio ambiente (Calvente, op. cit.). Se dice como mínimo, porque existen teorías que plantean que las dimensiones de este proceso son cuatro: económica, humana, ambiental y tecnológica, como resultado de la actualización de la problemática que se vivencia en la actualidad. A esto se agrega la postura de Vega et al. (op. cit.), cuando propone un modelo que asocia las dimensiones clásicas del desarrollo sustentable con las emergentes de la epistemología de la complejidad en forma de red. Como explican ellos mismos,
El planteamiento versa sobre trabajar de manera simultánea con todas las dimensiones, lo cual asumirá diferentes características de acuerdo con la especificidad situacional de las partes involucradas. Es sabido que hay países industrializados, con altos ingresos y elevado desarrollo humano (como por ejemplo, Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania), países industrializados pero con un desarrollo humano menor (Tailandia, Indonesia, Malasia, México, Brasil, Chile) y países en desarrollo, con ingresos y desarrollo bajos (países básicamente rurales) o no equilibrados (como Venezuela).
¿Qué se observa en este panorama?, que las zonas desarrolladas industrialmente y con mejores ingresos, hacen uso de mayor cantidad de recursos naturales para obtener mejor calidad de vida; los que están en proceso de alcanzar ese nivel de desarrollo, pueden seguir la experiencia de los países industrializados, incorporando tecnologías verdes, es decir, limpias y eficientes para incentivar su crecimiento industrial, considerando equilibrar ese incremento al de su desarrollo humano, el cual según la consigna del desarrollo sustentable, ha de orientarse hacia la satisfacción de las necesidades básicas del ser humano, reasignando recursos económicos en esa dirección cuando sea necesario, siguiendo, obviamente, un buen plan de acción (planificación).
Esa dimensión tecnológica que aparece como cuarta dimensión, completando la trilogía clásica, conlleva la eficiencia en todos los sentidos, considerando para las economías de agrocultivo, por ejemplo, el desarrollo tecnológico apropiado y a la escala pertinente (pequeña, mediana, grande) para incentivar el crecimiento de la misma sin destruir el medio ambiente. Otras tendencias añaden una quinta dimensión: la institucional, procurando abarcar mayor campo de acción. Pero, independientemente de la cantidad de dimensiones, lo importante es el trabajo que en equipo se debe organizar.
Partiendo de estos planteamientos, se puede plantear o proponer que, a nivel económico, la idea debería ser, más que productividad, preocuparse por la calidad de los servicios, haciendo propias las regulaciones ambientales tanto nacionales como internacionales; en el aspecto humano, basados en esa preocupación por los servicios, procurar mejorar la calidad de vida a través de mecanismos que permitan reducir la pobreza e igualar los ingresos, en procura simultáneamente de lograr una estabilización de la demografía.
Respecto al ambiente, planificar la regeneración de los recursos naturales y controlar los residuos de manera que este proceso sea equilibrado con la capacidad de la naturaleza para asimilarlos, dado que el proceso económico procede de modelos donde lo ecológico y lo ambiental mantienen su vinculación; respecto a lo tecnológico, intentar disminuir el uso de recursos naturales en algunas actividades económicas, buscando opciones eficientes que posibiliten disminuir el daño que se ha hecho hasta ahora al ambiente; y si se agrega lo institucional, abogar por una mejor y mayor representación de la población en iniciativas y acciones estatales para lograr descentralizar proyectos e incrementar la colaboración de las comunidades en bienestar del medio ambiente.
Referente a las instituciones ambientales en el mundo, Montoya (2016) acota que son organizaciones que tienen como propósito estudiar, monitorear o proteger el medio ambiente del mal uso que el hombre hace con sus acciones. Desarrollan campañas de información y pueden apoyar proyectos económicos sustentables, con alcances locales, regionales o globales.
Como se percibe, hay elementos comunes en ellas, englobados en la preocupación por la sustentabilidad sin descuidar el aspecto económico. La idea circunda el propósito de que haya progreso y desarrollo pero de una manera vigilante para resguardar los recursos que, por abuso o descuido, pueden agotarse si de manera real y consciente no se toman las medidas necesarias para su protección o mantenimiento.
Esos elementos comunes se reflejan en sus principales áreas de acción, como son contaminación atmosférica, disposición de residuos, innovación energética o nuevas energías, desarrollo económico sustentable, calentamiento global, especies en peligro de extinción, consumismo y escasez de recursos naturales. De las instituciones ambientales a nivel mundial destacan diez, cuya información se resume a continuación (ver Gráfico 2), que, como se puede apreciar, han surgido en diferentes momentos históricos, algunos de los cuales han sido resultado de las cumbres ambientalistas realizadas:
1. World Wildlife Fund (WWF): organización no gubernamental (ONG) preocupada por la conservación, investigación y restauración del medio ambiente; como institución de conservación es la de mayor tamaño en el mundo, contando con más de cinco millones de voluntarios que laboran en cien países. Está encargada de organizar las actividades referidas a la Hora de la Tierra.
2. Greenpeace: creada en Vancouver (Canadá, 1971), es una ONG con presencia en más de cuarenta países con el objetivo de “garantizar la capacidad de la tierra para nutrir la vida en toda su diversidad”, caracterizándose por sus actividades vinculados con temáticas de calentamiento global, deforestación, sobrepesca, caza de ballenas e ingeniería genética.
3. World Nature Organization (WNO): Organización de reciente data (fundada en 2012) encargada de promover la protección del medio ambiente, con especial hincapié en el uso de las tecnologías limpias. Constituye uno de los resultados de mayor peso del proceso de negociaciones de la ONU sobre el medio ambiente.
4. Friends of the Earth: Su objetivo es cambiar la percepción y concientizar a la opinión pública, medios de comunicación y políticos sobre temas ambientales, desarrollo sustentable, pobreza, entre otros; cuenta con más de dos millones de activistas en 74 países.
5. Global Environment Facility. Investing in our planet: Apoya el desarrollo sostenible y contribuye a la asociación de instituciones y países para abordar problemas ambientales; realiza donaciones a proyectos relacionados con biodiversidad, cambio climático, degradación de la tierra, capa de ozono, disposición de residuos, entre otros.
6. Earth Action: Producto de la Cumbre de la Tierra (Río 1992), conforma una red que cuenta con más de 2600 organizaciones en 165 países, dirigiendo campañas de información e inspiración a la gente en busca de un mundo más justo, pacífico y sostenible.
7. Cool Earth. Keeping carbón where it belongs: Desde 2007 aboga por la protección de las selvas tropicales más amenazadas a nivel mundial, trabajando en conjunto con las comunidades indígenas para detener la tala ilegal y disminuir así la deforestación, coadyuvando de esta manera con colocar límites al cambio climático.
8. Environmental Defense Fund. Finding the ways that work: Su labor se decanta por solucionar problemas de la biosfera: clima, océanos, ecosistemas y salud, conjuntamente con organizaciones, gobiernos, empresas y comunidades, logrando innovar en labores de protección al medio ambiente. Cuenta con más de 750.000 miembros a nivel mundial.
9. The Climate Reality Project: Fundada por el Nobel de la Paz, Al Gore, impulsa acciones contra el cambio climático, procurando lograr la suficiente presión sobre los líderes mundiales para que éstos actúen en su resolución. De esta institución han surgido inicativas como The Cost of Carbon y 24 Hours of Reality.
10. The °Climate Group. #10 years of innovation & leadership: Promueve la revolución limpia de nuevas tecnologías y energías verdes como alternativa al uso del carbono, buscando junto con gobiernos y corporaciones para promover la innovación.
En cuanto al caso venezolano, de acuerdo con el Directorio de Organizaciones No Gubernamentales Ambientales de Venezuela (2010), existen en el país organizaciones ambientales desde octubre de 1929, caracterizadas por devenir de diversos grupos privados sin fines de lucro, que han colaborado con “…la promoción y ejecución de actividades y proyectos de investigación, conservación, divulgación y manejo sustentable, tanto en áreas rurales como urbanas” (p. 3), como se puede visualizar en los Gráficos 3 y 4, donde se resumen los inicios de las mismas, seguida de algunos ejemplos con datos de interés sobre la experiencia nacional.

Referente a las cumbres realizadas y sus resultados (ver Gráfico 5), se tiene que anterior a la Cumbre de Río 92, la primera Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano se realizó en Estocolmo en 1972; posteriormente, en 1987, la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo expuso una definición consensuada de desarrollo sostenible, que lo presenta como “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Declaración de Río de Janeiro, s.f.) .
Gráfico 5. Acuerdos internacionales. Adaptado de “Medio ambiente y desarrollo sostenible. Estocolmo, 1972-Río de Janeiro, 1992-Johannesburgo, 2002 (s.f.). [Documento en línea].
Veinte años después de estas primeras iniciativas, se concreta la Cumbre de Río o Cumbre de la Tierra, organizada como Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (celebrada del 3 al 14 de junio de 1992) donde participaron jefes de Estado y representantes de más de 170 países, conjuntamente con representaciones de organizaciones no gubernamentales (ONG), conformando el Foro Global de las ONG.
Durante este encuentro se suscitaron declaraciones, convenciones y documentos, entre los cuales destacan a) Agenda o Programa 21, b) Declaración de Principios Forestales, c) Convención para un Marco de las Naciones Unidas en Cambio Climático, d) Convención de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica y e) Declaración de Río sobre Medioambiente y Desarrollo.
La Cumbre de Johannesburgo (Sudáfrica) realizada del 2 al 4 de septiembre de 2002 fue el encuentro de seguimiento de los eventos similares realizados en los años 1992 (Cumbre de la Tierra) y 1997; fue organizado para tratar lo concerniente al desarrollo sostenible, evaluar los alcances de los acuerdos de 1992, teniendo como objetivo buscar alternativas para mejorar la calidad de vida y la conservación de los recursos naturales. Se le conoce también como Río+10. La temática tratada versó sobre cinco aspectos claves:
1. Desertificación: a través de la Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación, la ONU se propuso el objetivo de promover programas locales y de cooperación internacional a través del establecimiento de pautas para combatir este problema mediante a) el mejoramiento de la productividad del suelo, b) la rehabilitación de los suelos y c) la conservación u ordenación de los recursos de las tierras e hídricos.
2. Bosques: La comunidad internacional aprobó una Declaración de Principios sobre los Bosques en la Cumbre de la Tierra que en vinculación al desarrollo sostenible estudia temas como a) la búsqueda de cooperación internacional para apremiar ese tipo de desarrollo en los países más avanzados, b) el fomento del desarrollo sostenible del recurso humano y c) la integración de la perspectiva de medio ambiente y desarrollo en los procesos de toma de decisiones.
3. Cambio climático: Se procura implementar el Protocolo de Kioto, acuerdo internacional asumido en 1997 (11 de diciembre) dentro del ámbito de las Naciones Unidas para frenar la emisión de gases aceleradores del calentamiento global del planeta (efecto invernadero) como consecuencia de la conjunción de dos factores de peso: el excesivo uso de combustibles fósiles y la tala indiscriminada.
4. Energía: Se trata el aspecto referido al elevado uso de productos energéticos y sus consecuencias sobre el cambio del clima y la contaminación del aire, considerando a) utilización de combustibles fósiles, b) acidificación de las tierras, c) contaminación de aguas por derrames petroleros, d) destrucción de hábitats a causa de procesos de extracción de combustibles y e) deforestación.
5. Biodiversidad: La búsqueda de proteger la diversidad biológica existente persigue preservar la continuidad de procesos como a) purificación del aire y del agua, b) descodificación y descomposición de los desechos, c) estabilización y moderación del globo terráqueo, d) polinización de las plantas, sin obviar los cultivos, e) control de plagas y enfermedades, f) conservación de la diversidad biológica, g) distribución justa y equitativa de los beneficios obtenidos del uso de los recursos energéticos.
Como resultado del encuentro de Johannesburgo 2002, destaca la intención de los sectores involucrados para lograr la modificación de las formas de producción y aprovechamiento de los recursos, procurando un equilibrio entre la maximización de los recursos disponibles y la minimización de sus efectos sobre el entorno. Posteriormente, comienza a visualizarse un decaimiento en el cumplimiento de los acuerdos, que se pone de manifiesto durante el evento Copenhague (Dinamarca) 2009, considerada como un fracaso por el poco interés demostrado en los países asistentes e inasistentes de alcanzar los acuerdos vigentes.
Los convenios logrados en esta edición de encuentro ambiental fueron: a) mantener el aumento de la temperatura global en dos grados y b) que los países ricos otorguen 100 millones de dólares anuales para que los países menos favorecidos puedan cumplir con ese límite, pero no se especificó la cuota correspondiente a cada país, por lo que prácticamente se considera que la efectividad de las cumbres se ha ido diluyendo y las iniciativas que marcan la pauta en la actualidad son las organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro, que a través de financiamiento público y privado continúan trabajando en pro de la conservación bioambiental y, consecuentemente del desarrollo sustentable, en aras de alcanzar el necesario equilibrio entre los factores político, económico, social y ecológico.
Cuando se realizó la Cumbre Río+20 (20 al 22 de junio 2014), se enfatizó el trabajo de la Organización de las Naciones Unidas con gobiernos, sociedad civil y asociados para llevar a efecto un amplio programa de desarrollo que conlleve a una transformación mundial a nivel económico, promoviendo la justicia social (superar la pobreza) mientras se protege el medio ambiente, reconocidos estos propósitos como Objetivos de Desarrollo del Milenio (Estanga y Meléndez, s.f.).
Gráfico 6. Logros y fracasos de las cumbres. Adaptado de “Medio ambiente y desarrollo sostenible. Estocolmo, 1972-Río de Janeiro, 1992-Johannesburgo, 2002 (s.f.). [Documento en línea].
REFLEXIONES FINALES
La decisión estratégica para lograr el desarrollo sustentable debe converger en el manejo adecuado, equilibrado y eficiente de los recursos con los cuales se cuenta, sean naturales, humanos, financieros o físicos, para estar en real disposición de lograr mejoras económicas a nivel global, pero sin menoscabo de la calidad de vida de las personas y evitando el proceso de degradación de los suelos, bosques, mares y energía para disminución los efectos que las acciones presentes puedan tener sobre el bienestar de las generaciones futuras.
Independientemente de cuál sea el modelo económico asumido, el interés común debe versar por el bienestar común, por el rescate del medio ambiente, por invertir esfuerzos de forma concreta en los proyectos que se enuncien, de manera que no queden sólo en buenas intenciones. Las desigualdades a nivel mundial muestran que el egoísmo y el deseo de poder son los elementos que en su mayoría han dirigido las pautas seguidas de desarrollo, esto debe llamar a la conciencia de que no por poseer mayor riqueza puedo imponer mis reglas a un tercero si requiere mi ayuda para invertir en tecnologías limpias, el esfuerzo debe ser global, donde el beneficio sea equitativo, por muy utópico que se vea. La posibilidad existe y aún hay tiempo para tomar acciones de éxito.
La realización periódica de las cumbres ambientales conllevan en si mismas una tarea de autocrítica y de toma de decisiones que permitan establecer las acciones correctivas que haya lugar, negociando de una forma más coherente y consistente con los preceptos que guían esos encuentros, para que no se conviertan en simples reuniones de intercambio de información o de ver qué mejor ventaja puede extraerse d ellas. El desarrollo tiene un complemento: la sustentabilidad.
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