6/8/16

ES TIEMPO DE REFLEXIONAR...

LA PRAXIS GERENCIAL Y EL DESARROLLO SUSTENTABLE


Norma Caira

Como expone el Pacto Mundial Red Española (2015), de las declaraciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) derivaron diez principios que fueron aceptados por consenso a nivel mundial. Entre ellos se consideran los relacionados con el medio ambiente, tres indicadores de lo que debería ser la directriz de actuación a nivel gerencial, cuyo contenido se presenta a continuación: a) Las empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente, b) Las empresas deben fomentar las iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental y c) Las empresas deben favorecer el desarrollo y la difusión de las tecnologías respetuosas con el medioambiente.

Esto conlleva a un ajuste de la cultura de cada organización: si no concientizamos el valor de la conservación, no habrá forma de garantizar a futuro una vida de calidad para las nuevas generaciones, afectando no sólo la vida humana, sino la propia de los diversos ecosistemas existentes. Las energías limpias deben ir tomando un lugar prioritario en los procesos estratégicos, tanto en el sector público como en el privado, por lo que los gerentes deben asumir el reto que se impone, el cual, desde la Agenda 21 ha ido paulatinamente dando a conocer la importancia de cuidar nuestro ambiente; no debe dejarse la responsabilidad sólo en los grupos ambientalista, han de unirse esfuerzos para que las inversiones contemplen la necesidad de disminuir la emanación de productos contaminantes al aire, así como prever que los desechos contaminen suelos y aguas.

El ciclo de la vida de la fauna, flora y del hombre, sigue una espiral ascendente, pero ese continuo giro debe poder disfrutarse contribuyendo con la limpieza y recuperación de lo que se ha contaminado, reforestando bosques, manejando mejor los desechos, reutilizando materiales o aplicando reciclaje. Los tres principios, de redacción sencilla, contienen una profundidad que sólo el gerente consciente de la situación, podrá enrumbar su organización hacia decisiones que posibiliten su cumplimiento sin mayor esfuerzo.

Romina Alvarez

La globalización y la revolución tecnológica, han ocasionado cambios acelerados del tipo político, económico y social, afectando de forma positiva y negativa a todos los países del mundo, todo como producto de las acciones del ser humano basado en sus creencias y valores, para alcanzar lo que considera su “bienestar". Condición que muchas veces lo logra con egoísmo, enfocando todos sus esfuerzos solo en alcanzar ventajas económicas para unos pocos, sin considerar su entorno social y ambiental, que de alguna manera son elementos comprometidos en su desarrollo económico desmedido. 

Imaginando solo el hecho de que muchos seres humanos con esta convicción egoísta y desmedida, se encuentran actualmente a cargo de la dirección de una o varias organizaciones, que realizan prácticas incorrectas desde el punto de vista gerencial, utilizando sistemas inadecuados de producción que al final deterioran considerablemente el medio ambiente y que además no proporcionan calidad de vida a la población. La suma de muchas organizaciones con directores y gerentes con estas condiciones de pensamiento y acción, pueden ocasionar daños irreversibles a los recursos naturales y un alto índice de pobreza, comprometiendo el patrimonio de las futuras generaciones. De continuar esta situación y a juzgar el ritmo acelerado de la dinámica mundial en la actualidad, cabe preguntar ¿en qué condiciones estará el planeta en un futuro cercano? Es realmente preocupante, es hora de que todos como seres humanos y más aún los representantes de las organizaciones del mundo, despierten y reflexionen profundamente e internalicen sobre el impacto negativo que sus acciones pueden ocasionar al ambiente y la sociedad, comprometiendo el futuro de su propia descendencia. 

Lo esencial es adoptar un pensamiento de condiciones sustentables, con miras a lograr un equilibrio económico, social y ambiental, mientras esto no sucede es imposible que se logren cambios de repercusiones positivas, ya que son los gerentes y directivos los que tienen que convencerse y tomar la firme iniciativa para realizar los ajustes necesarios dentro de las organizaciones que tienen bajos su dirección, implementando una cultura que promueva y aplique principios que vayan a favor de la sociedad y el medio ambiente, para disponer de la capacidad de responder con acciones orientadas al respeto de los derechos humanos y a las normativas legales, aboliendo cualquier tipo de explotación y discriminación, rechazando y combatiendo la corrupción por todos los medios y utilizando las tecnologías para conservar el ambiente de forma preventiva y de esa manera rescatar y preservar lo que pertenece a las futuras generaciones. 

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